(Fanfic) Prohibido Enamorarse – Capítulo 2

Hola!
Ya tenía tiempo sin actualizar y me acordé que no he publicado el capítulo 2 de mi fic. Realmente no se si alguien lo esté leyendo por aquí, me encantaría poder leer sus comentarios. Sin más preámbulos, aquí lo dejo.

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PROHIBIDO ENAMORARSE

CAPITULO 2

PRIMER DIA

Dana observó a Minho sin demostrar su nerviosismo. Estar frente de él nuevamente, ahora como su asistente no era algo fácil. No después de lo que había pasado.

Lee Min Ho la observaba desde la puerta. Se preguntó qué había hecho él para que se la asignaran? De repente una sonrisa asomó a su rostro. Seguro ella lo había pedido.

– No pudiste resistirte y ¿pediste el puesto? – le preguntó con burla y una sonrisa deslumbrante.

Dana lo miró con enojo. Pero cambió su mirada inmediatamente. Se auto recordó que era su nuevo jefe.

– Me asignaron a usted. Y aquí estoy. Si no le parece, creo que puede reportarlo y …

– No, no – Minho respondió con demasiada premura. Asignada o no, no quería que se fuera. – intentaremos trabajar juntos. De todas maneras, hoy es el primer día y si veo que sigues igual de torpe… – Dana mostró cara de pocos amigos, aunque Minho hizo caso omiso – No hay tiempo ya que perder. – suspiró fingiendo resignación, aunque Dana no lo notó.

– ¿Como está tu mano? – preguntó Minho tratando de mostrar indiferencia.

– Bien, completamente curada – Dana no se la mostró. Minho tendría que confiar en sus palabras. Aunque intentaría verle las manos para asegurarse. Su instinto protector prevalecía.

Minho la dejó entrar a su departamento. Ésta observó todo con la boca abierta. Espacioso con grandes ventanales que mostraban la ciudad de Seúl en todo su esplendor. El departamento era amplio y luminoso. La luz solar hacía que se viera hermoso. Los muebles eran de piel color caoba, con decoración totalmente minimalista. Se notaba el toque masculino en todo. El toque de Lee Min Ho.

Minho la llevó directo a la sala de estar.

– Toma asiento primero. Te entrevistaré.
– Entrevistarme?
– Sí claro, es el procedimiento correcto. En realidad no te conozco.
– Ni yo a usted.
– Llámame Minho.
– Dejémoslo en señor Lee, será más fácil para mí.

Min Ho suspiró. No insistiría por el momento. Dana le entregó en ese momento una carpeta con su hoja de vida y solicitud. Sabía que la pediría. Minho la tomó y empezó a leer fingiendo nuevamente indiferencia. No sabía por qué, pero estaba interesado en esa mujer.

– Cuál es tu objetivo en la vida? Le preguntó sin dejar de leer.
– Ser independiente económicamente. Hacerme cargo de mi familia. Ser feliz – Dana contestó con seguridad.

Minho la observó con detenimiento. Al decir familia pensó inmediatamente en marido e hijos. Por un breve segundo le desagradó esa idea.

– ¿Quiénes conforman tu familia? – preguntó rápidamente.
– Mi padre. Soy hija única. Mi madre falleció.
– ¿Vives con tu padre?

Dana dudó por un momento en revelar esa información. ¿Debería dejarle ver que vivía sola? No quería mentir.

– No, mi padre vive en Ulsan. Yo vivo sola aquí desde que estudié la Universidad.
– Veo que estudiaste Mercadotecnia y Publicidad.
– Sí, así es.
– ¿Te gusta tu profesión?
– Sí. No he tenido oportunidad de practicarla, pero espero hacerlo en un futuro.- Y añadió – espero aprender mucho con usted, señor Lee.

Minho se incomodó de como le llamaba. Le hacía sentir un ahjussi. Carraspeó.

– Dice tu hoja de vida que eres soltera. ¿Tienes novio?
– ¿Eso que tiene que ver?
– Mucho. Tu trabajo conmigo es de tiempo completo, tener novio será difícil…

Dana vio el interés de Minho en su respuesta. Sonrió irónicamente.

– No, no tengo. No tengo planes de tenerlo pronto así que puede estar tranquilo.

MinHo sacó su celular de los bolsillos de sus pantalones deportivos, un Iphone blanco, y marcó un número. El teléfono de Dana empezó a sonar. Dana observó el número en la pantalla, era desconocido.

– Es mi número – dijo Minho, -grábalo y desde este momento estate muy pendiente de el. Dana sabía que era necesario así que lo hizo.

MinHo cerró la carpeta y se la devolvió, no era necesario saber más por el momento. Le extendió la mano y le dijo:

– Bienvenida y mucho gusto, Dana.

Dana se sorprendió ante el gesto. Estrechó su mano y eso fue suficiente para sentir una corriente eléctrica que aceleró su corazón. Ella pensó que eran sus nervios. Minho pareció sentirla igualmente pero no la soltó inmediatamente. Tomó su mano y la revisó. Era pequeña, delicada, suave. Puso en su mente que esas manos no se le olvidarían. Eran…. diferentes. No había herida ya. Suspiró aliviado. No entendía porque se preocupaba tanto… Ella soltó su mano con rapidez y le dijo:

– ¿Ahora puedo yo preguntarle?
– ¿Cómo?
– Sí, me gustaría saber para quien trabajo.

MInHo se volvió a sorprender. Se sentó nuevamente en el sillón en donde estaba.

– ¿Qué quieres saber que aún no haya salido en las revistas? – dijo presumiendo.
– No leo revistas sobre usted.
– ¿NO? – Lee Min Ho se incorporó de su asiento.
– No. Sé lo básico, su nombre, que es un actor, los nombres de sus dramas y sus patrocinadores. Todo lo relacionado a la agencia. Pero dado que voy a asistirle personalmente, quisiera que me diera detalles de su vida que me servirán para hacer mi trabajo mejor.
– ¿Como cuáles?
– No lo sé, señor Lee. Algo que me ayude a hacer mi trabajo y no le sea a usted tan difícil el cambio de asistente.

Minho se quedó pensativo. ¿Qué podría decir que no hubiera dicho ya a todas las entrevistas que había dado? Al ver que no había respuesta, Dana le empezó a preguntar:

– ¿Color favorito?
– Blanco, negro, azul marino. Colores invierno.
– ¿Bebida favorita?
– Cualquiera menos alcohol. Solo puedo beber 2 vasos de Soju. Es mi límite.
– ¿Fuma?
– Ocasionalmente
– ¿Comida favorita?
– Carne.
– ¿Alguna extravagancia personal?
– Mhh.. siempre debes tener un espejo a la mano. No me gustan mis patillas.

Dana escribía todo lo que le decía pero no pudo evitar reírse en ese momento. A Minho le agradó oírla y verla reír. Trataría de hacerlo más seguido. Pensó que después de todo, se llevarían bien. Dana continuó:

– ¿Hábitos personales?
– Me levanto temprano, me duermo temprano. Hago las 3 comidas del día. Duermo mucho. Si pudiera, dormiría todo el día.
– ¿Hace ejercicio?
– Normalmente hago deporte, pero si hago un drama empiezo a ir al gimnasio 3 meses antes de grabar.
– ¿Familia?
– Madre, padre y hermana. Los visito con regularidad. Los conocerás.

Dana lo observó. No pensó que fuera un hombre hogareño. Siempre pensó que Lee Min Ho era un chico mujeriego y debido a su vida, sin apego a la familia. Le agradó este detalle. Sin pensarlo, soltó la siguiente pregunta:

– ¿Tiene novia?

Lee Min Ho la miró sin decir palabra. Ella se arrepintió de haber preguntado. Rayos! No debió, nada que ver con su trabajo… o sí? Pero no pudo evitarlo.

Minho abrió la boca para contestar pero en ese momento sonó su celular. Era su madre. Se disculpó unos momentos y se retiró. Dana aprovechó para seguir observando sus alrededores. La sala de estar era muy amplia, pero podía ver el comedor en la siguiente parte del departamento. Era pequeño, con 6 sillas únicamente. La cocina estaba anexa. Ventilada, muy limpia. A Dana le gustó la decoración.
Minho regresó y notó que ella observaba la cocina. Le pidió que lo siguiera para mostrarle el departamento. Al llegar a la cocina, Dana se preguntó si cocinaría o le cocinarían. Como adivinando su pensamiento, Minho dijo:

– Es raro que esté en el departamento a la hora de la comida. Normalmente ceno fuera, en locaciones y cuando estoy en casa, almuerzo con mi madre. Pero cuando tengo tiempo, cocino yo mismo.

Dana no dijo nada. Minho esperaba un comentario de admiración, como siempre recibía cuando decía que él sabía cocinar, pero esta chica no había dicho nada. Carraspeó y continuó el recorrido.

Le mostró el comedor, el salón de recreo, donde según le explicó éste pasaba su tiempo libre, ya sea jugando o en su computadora, le mostró en donde se ubicaban los baños y al llegar a su recámara solo señaló que era la de él pero no la abrió. Pasó de largo y abrió una puerta que estaba al final del pasillo.

– Esta es una de las habitaciones de visitas. Será tu habitación cuando tengas que quedarte a dormir.

Sorprendida, Dana se volteó rápidamente a verlo para reclamarle, pero en ese momento él entraba a la habitación por lo que su rostro quedó peligrosamente cerca al de él, quien había colocado su mano en la pared haciéndolo quedar a la par del de ella. Min Ho recorrió su rostro detenidamente hasta posar su mirada en su boca. Dana se mordió el labio inferior, nerviosa. Aunque le mantuvo la mirada.

Lee Min Ho se separó de ella como un resorte. Como si Dana le quemara.

El muchacho se quedó mirándola. Estaba tan acostumbrado a toda la atención que recibía, a todos los acercamientos que tenía con diversas mujeres, ya sea fans o actrices que la actitud de Dana no entraba en su mundo. Al acercarse a Dana, el rostro de ella no se sonrojó por un momento. Solo notó asombro. Pero él, intentaba encontrar la misma mirada de adoración de sus fans y no la encontró. Se sintió avergonzado de su actitud. Bajó la vista por un momento. ¿Qué estaba pasando? También por un segundo tuvo ganas de… borró el pensamiento de su mente.

Dana se atragantó en ese momento. ¿¿Qué?? ¿Dormir ahí? Lee Min Ho la miró con esa mirada que ella no podía descifrar y continuó.

– No esperarás irte a casa cuando lleguemos tarde de algún evento, filmación o viaje, ¿verdad?

Ana se recompuso y le dijo:

– En la agencia no me dijeron nada de esto…
– En la agencia te habrán omitido muchas cosas. Pero es como es.
– Señor Lee…
– Minho – no pudo evitar pedirle que le llamara así. Ya le estaba molestando. Si tenían la misma edad!
– Señor Lee- insistió Dana. – no se si …
– No te estoy pidiendo que vivas conmigo. Por supuesto que no. Con Kim So lo manejábamos así.

Dana pensó para sí que Kim So era hombre y es muy diferente la relación que podían llevar entre hyungs. Pero prefirió ya no decir nada.

Dana entró a la habitación. Estaba limpia, las paredes estaban pintadas en color beige y la cama tenía sábanas blancas. Tenía un gran ventanal también en donde podía ver otra parte de la ciudad. Tenía una vista preciosa, como si estuviera en un hotel. Se acercó al cristal. No se dio cuenta en que momento Lee Min Ho estaba detrás de ella. Se sobresaltó cuando escuchó su voz.

– ¿Seguimos con el recorrido?

Dana respingó. Su corazón latía fuerte. Este hombre la ponía nerviosa y la imponía. Maldición, y lo acababa de conocer apenas. Ni siquiera era su fan como artista. Pero no dejaría que ganara sus planes de incomodarla.

A MinHo le pareció ver que Dana huía. Se sonrió.

Normalmente las chicas no huían de él. Al contrario. Eso le causaba mayor curiosidad sobre ella.

Minho terminó de mostrarle la casa y le mostró muchos papeles que tenía en la mesa del estudio. Al parecer, eran todas las citas y mensajes que le habían llegado. Dana se dedicó a revisarlos. Mientras lo hacía éste entró a ducharse.

Ella pudo respirar más tranquila y se concentró en su trabajo.

Le había dejado la agenda de su antiguo asistente, Dana empezó a pasar en limpio todas las citas que tenía Minho a partir de ese día y revisó cada uno de los papeles que tenía en la mesa con rapidez y precisión. Era buena organizando.

Minho salió del baño y se arregló rápido. Cuando salió a la sala Dana ya estaba lista con la agenda del día y le dijo que para empezar tenía una cita en 2 horas en la peluquería. Min Ho estaba impresionado.

– Hay que programar al chofer, le dijo Minho.
– Yo se conducir, puedo llevarlo.

Los ojos de Minho denotaban un destello de admiración. Le gustaba la actitud de Dana, no podía negarlo. ¿Donde estaba la persona torpe que había conocido?

El muchacho le dio las llaves del auto. Dana sonrió. Se iba sintiendo mejor en su nuevo trabajo.

Minho le fue explicando a Dana en el camino más detalles de su agenda. Mientras tanto, éste la observaba manejar. Era segura para hacerlo, aunque no podía evitar sentirse algo incómodo. No le gustaba que una chica lo llevara y estuvo tentado a manejar él. No sabía si era porque dudaba de su capacidad o si era por su caballerosidad. Su madre le había enseñado que las mujeres son delicadas, inocentes y seres que se deben proteger a toda costa. Dana había demostrado ser independiente hasta ese momento y realmente le gustaba esa actitud. Pero no podía evitarlo.

Al llegar al lugar, Minho abrió por sí mismo la puerta y se bajó rápidamente antes de que Dana lo hiciera. Ella se sorprendió un poco ya que supuso que tenía que ir a esperarlo al salir del coche. Se apresuró a alcanzarlo.

–No supuestamente debe esperar a que yo le abra la puerta y vaya junto a usted?
— No mientras no te lo indique.

MinHo siguió caminando. Dana levantó los hombros en señal de no entender su actitud.

Minho se prometió a si mismo que jamás dejaría que ella le abriera la puerta.

Mientras Minho estaba en la peluquería, Dana observó todo a su alrededor y se sentó a esperarlo. Tomó una revista para pasar el tiempo. Las empleadas al verla, murmuraban entre sí. Dana les sonreía nerviosamente. A lo mejor pensaban que andaba de pareja con Minho. Eso la alteró un poquito aunque era obvio que no.

Dana se imaginó a Minho de novio y pensó que debía ser un hombre bastante agradable con su novia. Dudó que permitiera que ella lo esperara, como ahora ella lo hacía. Así que se quitó ese pensamiento de la mente y dejó que las empleadas pensaran lo que quisieran.

Min Ho salió de la peluquería vistiendo diferente y con el cabello arreglado ya. Lo estaba dejando crecer, por lo que se veía extraordinariamente atractivo. Dana desvió la mirada para no concentrarse mucho en ello. No le convenía tener un jefe tan guapo.

De regreso al departamento, Dana se preguntaba si debía preguntarle acerca de la comida. ¿Como proceder? Esperó preguntarle al llegar al departamento. Pero no sería necesario. Al llegar, una mujer les recibió, era la madre de Minho. La señora Lee era una mujer encantadora y muy amable. Amaba a su hijo muchísimo, pero respetaba su independencia.

Dana los vio interactuar en la cocina, bromeando como si fueran viejos amigos, pero eso sí con mucho respeto por parte de Lee Min Ho. Ella no sabía realmente que hacer, fue la señora Lee la que le indicó que se sentara con ellos en la mesa. Dana no quería invadir su privacidad, pero la señora Lee insistió. Minho no dijo nada.

Pronto, tanto madre como hijo empezaron a platicar en confianza aún con ella presente. Dana observaba y notaba como Lee Min Ho de ser el artista famoso y guapo, se convertía en el hijo menor de una familia. Ahí, en ese momento, no había exigencias, ni horarios… era simplemente un hijo siendo regañado o mimado por su madre. (¿Dormiste lo suficiente? ¿Ya tomaste tus vitaminas? Te veo flaco… ¿seguro que estás comiendo bien?) . Dana no pudo evitar una sonrisa y envidiar esa relación. Su mirada se entristeció por un momento pensando en que ella no tuvo oportunidad de convivir con su madre, lo que no pasó desapercibido para Minho.

El muchacho se sentía a gusto con Dana. Hasta ahorita había funcionado bien, aunque tenía cierto temor cuando conociera a su madre, ya que ella era muy buena lectora de la gente. Lee Min Ho respiró aliviado cuando su madre la aprobó. Si no lo hubiera hecho no la hubiera invitado a comer con ellos. Discutir con su madre era bastante arduo, y muchas veces terminaba en Minho imponiendo sus decisiones. Si hubiera dicho que no a Dana, éste hubiera discutido con ella. No había dudas.

Al atardecer, después de que la madre de Minho se hubo marchado, Dana le recordó que al día siguiente tendría reunión en Starhouse por lo que llegaría temprano a buscarlo. Minho no contestó, pero le preguntó otra cosa.

– ¿Por qué tu mirada se puso triste a la hora de la comida?
– ¿Cómo?
– Tu mirada cambió cuando mi madre y yo platicábamos.
– Ah..

Hubo un momento de silencio. Dana se cuestionó si debía contestar. Finalmente lo hizo, no mentiría.

– Me acordé que mi madre está fallecida y deseé por un momento tener una relación como la que usted tiene con su madre – Dana desvió la mirada. No quería parecer vulnerable.

Minho lo notó. Se acercó a ella y tuvo la intención de abrazarla para confortarla, pero no lo pudo hacer. No lo podía hacer. Si la acababa de conocer!

Dana cambió la conversación recordándole nuevamente la cita del día siguiente. Minho habló:

– No vengas por mí. Yo pasaré por ti.
– Pero…
– No hay pero. ¿Tu dirección es la correcta en tu hoja de vida?
– Sí, pero…
– Vete a casa. Quiero dormir temprano. Mañana estaremos ocupados.

Dana estaba asombrada… se preguntó si así sería siempre.

– Antes de irme.. yo – Dana sacó el pañuelo que él le había colocado en su mano herida- quiero agradecerle… – e intentó devolvérselo.
– No hay nada que agradecer. – Dijo Minho interrumpiéndola contrariado y algo ofendido por querer devolverle su pañuelo. Cualquier Minoz moriría por ese pedazo de tela, pensó.
– Quédate con el pañuelo. No lo necesito.

Minho fingió un bostezo. Abrió la puerta de la salida para que se fuera. Ella salió. Aún era temprano. Dana observó el pañuelo y lo guardó nuevamente en su bolsillo. Se preguntó si lo había hecho bien o tan mal como para querer retirarla temprano. En fin, había que aprovechar. Habría días en que probablemente trabajaría hasta tarde. O se tendría que quedar a dormir…

Al otro lado de la puerta, Lee Min Ho estaba pensativo. Recordó que cuando le mostró la habitación de visitas designada para ella tuvo unas ganas urgentes de tomar sus labios cuando quedó muy de cerca. Había intentado borrar esto todo el día, pero le preocupaba este aspecto. Se sentía atraído físicamente hacia ella. Normalmente todas las chicas que trabajaban con él, dígase su estilista, su maquillista y peinadora… a todas ellas las veía como su familia. ¿Podría verla a ella como su amiga? Eran de la misma edad. ¿Podría? Además, estaba el otro aspecto de su vida…. El punto que no había platicado con ella. Aún.

MinHo trató de desechar sus pensamientos y se dijo asimismo que lo que había sentido no era nada. Tratando de tranquilizarse, encendió su minicomponente y escuchó las notas de “Love Motion”. Las empezó a cantar con voz desafinada. Se rió de sí mismo. Haría lo que fuera para alejar esos pensamientos de su mente. Pensó que dormir un poco lo harían olvidar.

Pero Dana se apareció en sus sueños cantando con él.

CONTINUARA…

– SE PROHIBE SU REPRODUCCION TOTAL O PARCIAL EN CUALQUIER SITIO SIN PREVIA AUTORIZACION.

6 thoughts on “(Fanfic) Prohibido Enamorarse – Capítulo 2

    • Hola! Gracias por leer. Este fic ya lo terminé y no lo seguí publicando en el blog porque no recibí comentarios. De hecho estoy por publicar la segunda temporada. Si estás en FB dale like a mi página Admin Gabylee y ahí encontrarás completito este fic. Gracias!!

  1. Aigoooo! Eres muy buena escritora, desde el inicio qude flechada, eres buenisima!
    Te seguire en FB para poder seguir leyendo

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