(Fanfiction) Prohibido Enamorarse Capítulo 1

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Hola!!

Uno de mis pasatiempos recién descubierto es escribir fanfics de Lee Min Ho o de sus dramas. Este es mi segundo intento. El primero fue la segunda parte de Boys Over Flowers y está publicado en fanfiction.net y en FB en el grupo Fanfiction Boys Over Flowers.  Este es nuevecito y estaré publicando los capítulos a través de mi página en facebook y en mi blog. Espero les guste!

*****

Bueno chicas, aquí les dejo mi primer intento de hacer un fic sin una historia previa, me di cuenta que hacer fics de esta manera es más difícil, pero es igualmente un reto. El principio normalmente es difícil, pero la historia fluirá con mayor rápidez conforme se avance.

NOTA: El único personaje tomado de la vida real es Lee Min Ho, todos los demás son mi creación. El nombre de su agencia, empleados y demás son ficticios. Cualquier similitud es casualidad. El caracter, cualidades y defectos de Lee Min Ho también son mi creación. Ojalá y fueran verídicos.

NOTA 2: Disculpen si encuentran errores de ortografía y edición. El capítulo es largo así que lo corregiré conforme avancemos en la historia, ya que lo leo cada vez que escribo.

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CAPITULO 1
SE BUSCA ASISTENTE

El rumor era cierto en la agencia Starhouse. Gi Kim So, el asistente de toda la vida de Lee Min Ho renunciaba a su puesto debido a su próximo matrimonio. Eso significaba que había una vacante y muchísimos aspirantes a ocupar el puesto.

Lee Min Ho, la estrella hallyu, el chico flor, uno de los hombres más cotizados de Corea y codiciado por millones de mujeres, necesitaba asistente.

Dana se encontraba de frente al pizarrón de anuncios a la entrada de la oficina junto con otros compañeros que murmuraban llenos de excitación.

“Se busca asistente personal para Lee Min Ho. Interesados deberán presentarse en la oficina de Reclutamiento con solicitud de empleo debidamente llena”.

Dana leía el anuncio una y otra vez. Era una oportunidad única, pero no estaba segura si aplicar. Llevaba un año trabajando en Starhouse, la agencia de actores y cantantes más conocida en Corea. Había conseguido el trabajo justo después de haber terminado el colegio y le gustaba mucho. Había aprendido de todo, desde asistir administrativamente hasta organizar sesiones de fotos. Aunque su objetivo profesional era desempeñarse en el área de publicidad y mercadeo, consideraba la experiencia adquirida muy buena. Ahora solo le faltaba asistir a una de las estrellas que trabajaban ahí, pero realmente no se había decidido aún a aplicar y más aún, después de enterarse de los historiales de cada uno de ellos.

Considerados personas egoístas, ególatras y de mal genio, los actores y actrices de la compañía Starhouse tenían razón para serlo. Siempre eran solicitados en dramas, comerciales, sesiones de fotos, su actividad era muy dinámica. Algunos tenían más mala fama que otros. Lee Min Ho era uno de los actores más cotizados y codiciados. Su gente era muy leal, por lo que lo que estaba ocurriendo en este momento era algo totalmente extraordinario. Y, precisamente porque Lee Min Ho no había creado fama de ningún tipo, era que casi todo el personal administrativo o becario estaba aplicando para la plaza correspondiente.

Dana había tenido oportunidad de verlo en varias ocasiones. Siempre lo veía caminando seguro, con las manos en los bolsillos de su pantalón o chaqueta y entrando a la oficina del presidente directamente. Jamás veía a su alrededor y normalmente así como salía, se iba. Ella no era fan de ninguno de los artistas de la compañía, pero conocía sus carreras y por razones de trabajo, veía los programas o dramas en donde participaban algunos de ellos. Sin embargo, por alguna extraña razón jamás había visto ninguno de Lee Min Ho. Nunca pensó que fuera necesario, además que prefería leer en lugar de ver televisión. Ahora se arrepentía, ya que el puesto requeriría un conocimiento total del artista, y ella carecía de ello.

– Vas a aplicar o no?

Dana se asustó. Era Sandi, su amiga de la oficina, con la misma antigüedad que ella y trabajando en el departamento de ventas.

– Creo que no lo haré. – le dijo. – hay demasiada competencia.
– Yo lo haré – dijo Sandi decidida.- soy su fan y si lo llego a lograr, será como haber alcanzado el cielo.

Dana respiró conforme. Tenía su solicitud en la mano. Decidió no aplicar. Aunque la paga era buena. Muy buena.

Los asistentes personales de los artistas hacían de todo: desde recoger la ropa en la lavandería, conseguir lo que el artista necesitase en cualquier momento hasta llevar sus agendas personales. Dependía mucho del artista y sus requerimientos. Dana no estaba segura de poder servir a alguien de esa manera. Su carácter no era tan dócil.

Won Da Na o Dana, como normalmente le decían, era una joven de 27 años de edad. Recién graduada de la universidad de Mercadotecnia de Corea, había aplicado en la bolsa de trabajo de su escuela como becaria en la agencia y después de un año de estar así, sin sueldo fijo y sin horario, había logrado que la contrataran como empleada de planta. Eso había sucedido 6 meses atrás. Y estaba contenta. Se mantenía sola. Cuando se graduó de la Universidad, encontró trabajo de becaria casi inmediatamente en Starhouse. Eso le permitió decirle a su padre que dejara de mandarle dinero. No le gustaba que trabajara tanto.

Su padre vivía en Ulsan en donde tenía un pequeño negocio de comida. La madre de Dana era de ascendencia latina y había fallecido cuando era pequeña. No lo decía pero la extrañaba. Desde eso, había vivido y crecido junto a su padre.

Dana lo quería mucho. Su sueño era que dejara de trabajar para poder vivir con él y que descansara. El señor Won trabajó (y seguía) sin descanso para poder costear los estudios de Dana y ella quería retribuírselo de alguna manera.

Dana rentaba una pequeña habitación con los servicios básicos en el sur de Seul. Había vivido en ese departamento desde que estudiaba la universidad, y continuaba en él. De lo que ganaba, una parte la metía en el banco para cualquier emergencia y ahorraba un poco para poder rentar algo mejor algún día y poder traer a su padre con ella.

La vida de Dana había sido difícil, pero su padre había logrado darle una educación. Educación que no pensaba desaprovechar. Ya había logrado el primer paso que era entrar a trabajar a una empresa de renombre, ahora solo faltaba conseguir la experiencia y buscar nuevas oportunidades.

Ella no se consideraba bonita, sin embargo, tenía un cabello largo envidiable, ojos grandes, latinos, aunque tenía la complexión delgada de los coreanos, herencia de su padre. Vestía sencillo pero pulcro. Su vida era austera, comía poco pero saludable y lo poco que lograba ahorrar, lo metía en su cuenta de ahorros. Su vida en el último año había sido únicamente trabajar. Siempre optimista, Dana pensaba que tarde o temprano tendría un golpe de suerte. Y no estaba errada.

Los días que siguieron al anuncio de la vacante, la oficina estaba en ebullición. Todos los becarios, pasantes y personal del nivel de Dana habían solicitado el puesto. Dana era la única que no. Sandi se burlaba de ella en el almuerzo diciendo que se estaba perdiendo una buena oportunidad. Pero Dana no lo consideraba así. Simplemente no se sentía con ganas de servir a nadie de esa manera. Ni aunque fuera Lee Min Ho.

Dana acostumbraba siempre llegar muy temprano al trabajo. Esos días estaba de apoyo en el departamento de Reclutamiento, tenía muchas solicitudes que revisar y programar entrevistas. Una mañana, llegó y como siempre, fue a preparar café. Se sentó en la mesa de la cocina que daba hacia un gran ventanal y empezó a beberlo con tranquilidad. El día era nublado y tranquilo. Dana disfrutaba los días así. Esos tiempos le hacían recordar su niñez, y también la hacían recordar a Jung Woo. Había estado enamorada de él toda la universidad. Era el mejor de su clase y el chico más inteligente que había conocido. Siempre se lo encontraba en el café que frecuentaba y ahí lo veía siempre leyendo o escuchando música. Ella se sentaba en una mesa cercana a observarlo. Aunque estaban en la misma clase, no habían cruzado más palabra que un simple hola. Justo en el último día de clases, en un día nublado como el de esa mañana, Jung Woo se acercó a su mesa. Con una extraordinaria sonrisa, que iluminó el día de Dana, le dejó un libro y le habló por primera vez…

En ese momento, escuchó ruido a sus espaldas. Se levantó rápidamente y al hacerlo, la taza que llevaba en la mano se cayó haciéndose añicos. Un hombre alto, de cabello oscuro corto, vestido casualmente, con un sweater de cuello alto azul y pantalones negros la miraba desde la puerta de la cocina.

Dana inmediatamente empezó a tratar de limpiar con papel que encontró cerca. El hombre que la había asustado se encontraba aún de pie en el umbral de la puerta, observándola con diversión. Dana se sentía observada y bastante molesta. Trató de tranquilizarse, tiró los restos de la taza al basurero, sin darse cuenta que uno de sus dedos se había cortado con uno de los pedazos de la taza y regresó a la mesa por el plato que hacía juego a la taza. Esto aprovechó para calmarse y dirigiéndose a él, le dijo:

– Hay algo que pueda hacer por usted, señor Lee?

Lee Min Ho se puso serio. Hacía rato que había llegado y había revisado cada oficina buscando a alguien que le pudiera decir en qué momento llegaba el de Reclutamiento. Cuando sintió el olor a café, supuso que había alguien en la cocina y fue. Al abrir la puerta, vio una mujer de espaldas a él, totalmente perdida en sus pensamientos. A través del cristal podía ver su rostro, pero ella parecía ausente. Observador por naturaleza, siguió mirándola sin decir palabra. No la reconocía, pero estaba casi seguro que ya la había visto por ahí, dando vueltas ya sea llevando papeles, sacando copias o acompañando a visitantes.

Dana esperaba una respuesta. Así que volvió a repetir la pregunta.

Con voz grave y varonil, Lee Min Ho contestó:

– ¿A qué horas llega el encargado de Reclutamiento? Fui a su oficina y no hay nadie.
– Ya debe estar por llegar. Puede esperarlo en la oficina si gusta.

Minho la observó detenidamente y un sentimiento desconocido se apoderó de él. De alguna forma tuvo ganas de ir hacia ella y sentarse a platicar mientras esperaba. En su mente aún estaba el rostro nostálgico que vio en el reflejo del ventanal. Observó la mano de Dana. Sangraba. Se había cortado al recoger los pedazos de la taza. Eso lo molestó.

– ¿Normalmente eres tan torpe? – le preguntó con fastidio y acercándose a ella para ver lo que le había pasado.

Dana se quedó sin habla. ¿Qué era lo que había dicho? ¿Torpe? ¿Qué le daba derecho a decir eso? ¿Porque se le cayó la taza de café? Fue un accidente… y no tuvo tiempo de replicar más porque Lee Min Ho ya había tomado su mano y observado la cortada. La miró a los ojos y vio desconcierto en ellos. MinHo llevó a Dana al fregadero y puso la palma de su mano bajo el chorro de agua para que la sangre cayera. Ella ahogó un quejido. Más que dolor, el agua era muy fría. MinHo exclamó un “aish” típico y siguió apretando la mano de Dana para que la herida dejara de sangrar. Dana quiso soltarse pero no pudo. Únicamente la soltó cuando dejó de sangrar.

– Quédese quieta.- Minho sacó un pañuelo que tenía en su bolsillo y lo enrolló en su mano. Le hizo un nudo.

Dana lo seguía observando sin decir palabra. Estaba totalmente asombrada, muda. Quería que la soltara en ese momento, su toque la quemaba. Que rara sensación.

Lee Min Ho la soltó con renuencia. También estaba sorprendido de su reacción. No por el hecho de haberla ayudado, ya que eso lo hubiera hecho fuera quien fuera, sino por el hecho de estar enojado con ella por su torpeza. Y también por el hecho de no querer soltarla.

-Torpe. – repitió.

Lee Min Ho giró para retirarse, pero antes de irse la observó nuevamente con una sonrisa que Dana no pudo descifrar. Dana seguía inmóvil, y fue cuando se dio cuenta que ni siquiera las gracias le había dado. Aunque pensándolo bien, era culpa de Lee Min Ho que se hubiera cortado el dedo. No había que agradecer nada. ¿O sí? Se sintió molesta.

En la oficina de Reclutamiento, Lee Min Ho revisaba las solicitudes. Eran muchísimas, pero ninguna le gustaba. Todas las descartaba de solo leer la primera línea. El señor Kyu, gerente de departamento, lo observaba con antipatía. Si ninguna solicitud le agradaba, entonces eso quería decir que no estaba haciendo bien su trabajo. Y eso no era bueno.

Minho terminó de revisar las solicitudes y se recostó en la silla en donde estaba, fastidiado. Ninguno le había llamado la atención. O simplemente, no quería que ninguno le llamara la atención. Nadie podría superar a su anterior asistente. Su querido amigo. Nadie. El problema era que necesitaba ayuda, y era imperativo que consiguiera a alguien.

El señor Kyu le pidió que revisara nuevamente.

– ¿No tienes más aspirantes? – preguntó Minho.
– Es casi toda la oficina la que aspira a ser tu asistente – contestó desilusionado el señor Kyu.
– ¿De verdad? – dijo divertido.
– Sí. Eres uno de los pocos que tienen fama de ser un buen jefe.
– Mhh…
– ¿Y bien?
– No me interesa ninguno de aquí.
– Sabes que si no eliges pronto, te será asignado uno. Necesitas ayuda.

En ese momento, a través de la ventana vio pasar a Dana, llevando papeles. Parecía apurada arreglándolos en el camino. Min Ho sonrió y pensó que seguro se le habían caído. Se preguntó si su herida estaba bien, si no le dolería…. Carraspeó por un momento y regresó al señor Kyu.

– Esa chica…- empezó a decirle al señor Kyu señalándole a Dana. – ¿Aplicó para el puesto?
– ¿Dana? – preguntó
– No sé como se llama.
– Sí, es Won Dana. – No, no aplicó.

Lee Min Ho no sabía si sentirse decepcionado u ofendido. Supuestamente toda la oficina había aplicado ¿no? ¿Porque ella no?

– ¿Ella es becaria? Preguntó tratando de ocultar su interés.
– Era. Ahora está de planta en la oficina y ayuda al departamento administrativo.
– Oh.

El señor Kyu lo observó extrañado. Pero no preguntó. A veces, los actores preguntaban por el personal y era normal.

Minho por su parte, se sentía algo irritado que esta chica no hubiera aplicado para este puesto. Raro.

Dana siguió trabajando ese día algo irritada también. Ella no era torpe. Al contrario, era bastante eficiente. Pero la suerte no estaba de su lado ese día. Y pensar que estuvo a punto de aplicar para el puesto de asistente de Min Ho. De la que se había salvado sobre todo después de esa primera impresión. No quería volvérselo a encontrar en mucho tiempo. Trataría de evitarlo en el futuro. Pero eso sería imposible. Le debía las gracias.

++

Dos días más tarde, en la oficina del gerente de Starhouse, el señor Kyu y el gerente Cha Sung discutían la situación de Lee Min Ho. Aún no elegía asistente y se encontraba bastante irritable en esos días.

– ¿Algún potencial candidato? – preguntó el manager Cha.
– Todos ya han pasado con Minho – contestó el señor Kyu y continuó. – Ninguno le gusta.
– Tendremos que asignarle uno.
– Sí.
– ¿Alguna sugerencia?

El señor Kyu lo pensó un poco. De repente recordó que Minho había preguntado por Dana y se lo comentó al manager Cha. También le dijo que era la única persona de la oficina que no había aplicado para el puesto.

– ¿Dana de administración? Podría ser… es organizada y bastante apática. Podría funcionar con Minho. No tiene interés en él. Eso puede ser beneficioso. Habla con Dana e infórmale de su nueva asignación. Explícale lo de las cláusulas de confidencialidad. Hablaré con Minho en este momento.

El señor Kyu salió del despacho del manager con un peso menos. Buscarle asistente a los actores siempre lo estresaba un poco.

El gerente Cha tomó su celular y le marcó a Lee Min Ho. Este contestó al primer timbre.

– Minho-ssi, no podemos seguir esperando. Te he asignado una asistente. Se presentará mañana en tu departamento para que se pongan de acuerdo y empiecen a trabajar juntos. Recuerda que tienes una sesión de fotos pasado mañana y necesitarás ayuda urgente.

Minho contestó con un “está bien”. Aunque en realidad, no le importaba quien fuera. Necesitaba ayuda con su agenda y ahora sí, no podía poner más excusas. Solo esperaba que la persona que se presentara al día siguiente fuera lo suficientemente eficiente y rápida con sus requerimientos.

++

En su departamento, Minho observaba la ciudad a través del gran ventanal con una copa de vino en la mano. En el reflejo, se le apareció de repente el rostro de Dana. Se sorprendió a sí mismo pensando en ella. Su mirada de nostalgia y tristeza no lo dejaban. Quizá debería ir a Starhouse, aunque sacó ese pensamiento de su mente. ¿En qué estaba pensando?

++

El señor Kyu llamó a Dana y le informó su nueva asignación. Dana tuvo que sentarse de la impresión. No podía creerlo y no tenía ni siquiera palabras. No podía ser cierto lo que le estaban diciendo. ¿Asistente de Lee Min Ho? ¿El puesto más envidiado de la agencia? ¿Ella lo tenía? ¿Y después de esa presentación tan vergonzosa? Dana explicó que no había solicitado el puesto. El señor Kyu le dijo que esa había sido la razón de su elección. Su falta de interés la hacía la candidata idónea para el puesto. Dana seguía incrédula. El señor Kyu le informó que no había opción de negarse, que lo considerara una asignación. Y prosiguió.

– El ser asistente de un actor, conlleva a tener un contrato de confidencialidad más estricto. Nada de lo que escuches o veas cuando el actor esté en privado podrá ser divulgado. Si lo hicieras serías sujeta de ser demandada por la agencia o por el propio actor.

Dana asintió como autómata esta instrucción.

– También, y sé que está por demás decirlo, pero muchos asistentes acaban teniendo una relación odio-amor con su jefe debido a lo cercano que trabajarán. Esto te lo digo como consejo personal: No te enamores. No lo quieras. No lo odies. Si lo hicieras, sufrirías más de lo que normalmente se sufre en una relación normal. Vivir odiando o enamorado de tu jefe no es nada fácil. Mucho menos si es un personaje público. Mantente ajena a todo sentimiento si quieres triunfar en esta asignación.

Dana no tuvo problema en esa cláusula. ¿Enamorarse de Lee Min Ho? Ja! Era un tonto actor de dramas que seguramente tendría el ego hasta el cielo y además de eso, mujeres de a montón. Ni por su mente pasaba enamorarse. Aunque su comportamiento del otro día no lo hacían ver tan odioso como ella hubiera querido. Hizo una mueca al recordarlo.

– ¿Alguna duda Dana? –preguntó el señor Kyu.
Dana bromeando comentó:

– Y ¿si Lee Min Ho se enamorara de mí?

El señor Kyu la miró con seriedad.

– Si eso sucediera, serías revocada de tu puesto inmediatamente y re ubicada en otra ciudad. No volverías a tener contacto con él. Lee Min Ho tiene prohibido enamorarse. Por lo menos, no ahora.

A Dana le pareció una broma de mal gusto lo que decía el señor Kyu, pero lo vio tan serio en lo que decía que supuso que era cierto. De acuerdo a lo que sabía, Lee Min Ho no había tenido una relación oficial desde 2011, cuando salió con su co-protagonista en City Hunter, Park Min Young. Esa relación había sido difícil de mantener.

Dana sintió pena por Lee Min Ho. No le estaba permitido amar. Aunque a veces, ese es el precio que se paga por ser famoso. En ese momento recordó a sus amores pasados. Había tenido varios novios en la preparatoria, pero en la universidad ninguno, exceptuando su amor platónico, Jung Woo. Se enamoró perdidamente de él y él… nunca lo sabría. El desapareció de su vida justo cuando lo empezaba a conocer. No hubo despedidas, no hubo nada. Simplemente se fue. Ella si tenía permiso para amar, pero igual había sufrido. El amor nunca jugaba parejo.

Dana firmó el contrato por un año inicialmente y el anexo de confidencialidad. En ese anexo se estipulaba lo que el señor Kyu había dicho. En caso de haber alguna relación de amor o física entre los dos con conocimiento que causara problemas a la imagen pública del actor, su contrato se cancelaría y sería causa de baja y re-instalación en otra parte del país. Aparentemente, el contrato de Lee Min Ho con la agencia lo obligaba a permanecer soltero sin compromiso durante el tiempo que durase. Aunque esta cláusula no le causaba problemas a Dana. No se enamoraría y mucho menos Lee Min Ho de ella. Necesitaba el trabajo.

++

Al día siguiente, Dana se levantó temprano, buscó entre su guardarropa un pantalón de vestir color caqui y una blusa de color pastel a juego. Zapatos altos pero lo suficientemente cómodos para caminar todo el día. Maquillaje sutil, con bálsamo labial. Sus ojos resaltaban como siempre. Su cabello, café oscuro largo, con las puntas que se rizaban naturalmente, herencia de su madre. No había tiempo de alisarlo, se lo dejó suelto. Se observó en el espejo y estuvo conforme. Aunque por alguna razón, quería verse bien para Lee Min Ho. Se regañó a si misma. Ella no era su fan.

Llegó al departamento de Lee Min Ho a las siete am. Apretó el botón del intercomunicador. Un adormilado Minho le contestó y ella se presentó. ¿Sabría él quien era ella? La recordaría? Dana se encontraba nerviosa. Tomó el ascensor hasta el séptimo piso.

Minho se quedó pensativo y se repitió el nombre que le había dicho la mujer. Won Dana, Won Dana… lo había escuchado en algún lado, pero no lo recordaba. Aún se encontraba medio dormido.

Dana caminaba despacio, trató de tranquilizar sus nervios y tocó la puerta. En un minuto, un Lee Min Ho con el cabello revuelto, camiseta deportiva y pantalones deportivos la recibió. Ambos se observaron de pies a cabeza. Minho exclamó sorprendido:

– ¿¿¿ Tú ???

A Dana se le esfumó su sonrisa inicial. Parecía ser que a Lee Min Ho no le agradaba su presencia ahí.

CONTINUARA

Espero sus comentarios!

4 thoughts on “(Fanfiction) Prohibido Enamorarse Capítulo 1

  1. Hola! Me encantó tu fic!! Escribes hermoso y me encantaría seguir leyendo, si me dieras la continuación sería lo máximo… Gracias!! Be happy!😀

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